Fetichismo: otra forma de disfrutar del sexo

Sexualidad y fetichismoEntendiendo el fetichismo…

El fetichismo es una práctica sexual y erótica que es más frecuente de lo que pensamos. Aunque los mandatos sociales y culturales aún siguen dándole una connotación negativa a este tipo de prácticas, lo cierto es que  no tiene por qué resultar una rareza o tratarse de algo perjudicial. En definitiva, es una forma distinta de disfrutar del sexo.

Cuando hablamos de fetichismo en términos psicológicos nos referimos a una parafilia, que está relacionada con el hecho de experimentar un aumento de la excitación sexual, de desarrollar fantasías sexuales y lograr el orgasmo a través de diferentes objetos, partes del cuerpo, elementos o situaciones concretas. 

¿Qué tipos de fetichismos existen?

Si hablamos de fetichismo debemos tener en cuenta que siempre va a existir un “objeto» fetiche. Éstos, en general, pueden llegar a ser muy variados y diferentes. Y por supuesto, dependen de cada de persona.

Aun así, existen ciertos fetichismos que suelen ser los más conocidos. Por ejemplo, la excitación mediante: la ropa interior de otra persona, los zapatos de tacón, las esposas, determinadas prendas de vestir, etc. Otros ejemplos de fuentes de excitación que funcionan como fetiche pueden ser: el contacto con el cabello o con los pies, la textura del cuero, del látex, vestir pañales como si se tratase de un bebé, etc.

Y por otro lado, como ya hemos comentado más arriba, también se puede desarrollar un fetiche por ciertas situaciones concretas (ej. la sumisión, comportarse como un/a niño/a, etc), lugares (un ascensor, el baño de un avión, etc.), sabores u olores, etc. 

Por consiguiente, estos objetos o situaciones, según cómo se interactúe con ellos pueden convertirse en la fuente de un mayor placer y excitación sexual. 

Fetichismo por los pies - Sexólogo MadridFetichismo por los pies, uno de los más comunes

La podofilia o fetiche por los pies es una de las prácticas más frecuentes dentro del fetichismo. Consiste en la excitación que provoca la interacción con los pies de la otra persona. Es decir: tocar, besar, acariciar o lamer los pies de la pareja o compañero sexual. En general, existe la creencia generalizada de que se trata de un fetiche experimentado en su mayoría por hombres, pero lo cierto es que no existen evidencias científicas que corroboren este hecho. Y la realidad es que tanto hombres como mujeres pueden sentirse atraídos por este fetiche sexual independientemente de cuál sea su género.

Más pros que contras

Fetichismo y relaciones sexuales - Sexólogo MadridEn general, se suele tener la falsa creencia de que es algo anormal, fuera de lo común e, incluso, perjudicial. Por lo tanto, aquellas personas que practican algún tipo de fetichismo usualmente evitan admitir que lo hacen. O incluso aquellos que sienten curiosidad por el tema, evitan reconocer que les gustaría probarlo. La mayoría de las veces esto sucede por vergüenza,  miedo a ser juzgados, por la carga implícita negativa que le atribuye la sociedad a este tipo de prácticas  o por temor a ser considerada como una persona rara o pervertida.

En otras ocasiones, también se evita hablar del tema por temor a que la pareja no esté de acuerdo, que lo vea como algo extraño o que la otra persona se sienta incómoda o intimidada. Por todo esto, algunas veces puede llegar a vivirse como un tema tabú.

Sin embargo, el fetichismo es una práctica que puede tener numerosas ventajas sobre las relaciones sexuales. Porque permite experimentar el sexo de una manera diferente.

Es una forma de vivir la sexualidad que puede reportar muchos beneficios para quien lo realiza.

Poniendo en práctica la generación de placer a través de algún fetiche es posible –para la persona que lo practica- conocerse mejor, descubrir una nueva forma de estimulación y en general, disfrutar más de las relaciones sexuales. Asimismo, puede ayudar a salir de la rutina, a intimar más con la pareja, a generar complicidad y juegos eróticos, a descubrir gustos nuevos, etc.

¿Cuando puede el fetichismo convertirse en un problema?

Tal y como comentábamos en el punto anterior, esta práctica sexual no implica nada negativo ni tiene por qué representar un problema. Al contrario, es una forma de vivir la sexualidad que puede reportar muchos beneficios para quien lo realiza.

Sin embargo, puede convertirse en un problema en casos extremos cuando la persona que lo practica depende única y exclusivamente del objeto fetiche para excitarse, para mantener relaciones sexuales o para sentir placer. Es decir, cuando la obtención de placer sexual depende exclusivamente de que exista y esté presente el objeto fetiche.

Cuando esto sucede, suelen aparecer sentimientos encontrados en cuanto al placer sexual, como pueden ser: culpa, remordimientos, frustración, cierta obsesión, necesidad de contar siempre con ese fetiche sexual, etc. Y en la mayoría de los casos todo esto suele ir acompañado de cierto deterioro en otras áreas de la vida de la persona fetichista (como las áreas: social,  personal y la laboral). Asimismo, también hay que tener en cuenta que suele afectar no solo a la persona fetichista, sino también a su pareja y a la relación.

Por esto, en el momento en el que se detecten estos sentimientos y se sospeche que se puede estar generando un problema, es importante acudir a un profesional para reorientar esas conductas y que vuelvan a ser fuentes de placer.

Autor: Equipo Clínico Instituto Madrid de Sexología

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